sábado, 26 de mayo de 2012

Karma


Recuerdo cuando mi madre de pequeño siempre me decía que debía portarme bien con las personas, que debía dar las gracias por todo, lavarme las manos antes de comer y que tenía que mirar para ambos lados de la carretera al cruzar.

Yo me portaba bien e incluso llegaba a ser demasiado ignorante, dejando que otros me pisaran allá donde fuese y sólo fuese capaz de sonreírles porque así me lo habían enseñado. El Sol se escondía detrás del mundo y yo detrás de él para ocultar mis defectos de cobardía.

Sin embargo creces y te cansas de vivir a la sombra de todo. Decides que ha llegado tu momento y quieres cambiar las cosas. Es entonces cuando la vida te empieza a tratar como a un pequeño héroe, dándote metas y objetivos concretos y haciendo de ti una persona valiente que no se deja infravalorar por nadie.

Pienso entonces si hubiese sido al contrario, si hubiese crecido teniéndolo todo y creyéndome el más fuerte. ¿Cómo se habría portado el destino conmigo entonces? Posiblemente no tendría a mi lado a todas las personas importantes para mí y quizás no hubiese encontrado aquella chica que ha hecho que descubra mi lado más romántico y que es capaz de levantar mis ánimos con una sonrisa. De algún modo todo sería distinto y no sería yo mismo.

Entonces hago memoria ahora de todo lo que he vivido y pienso que es eso lo que hoy en día me ha hecho ser como soy. Han sido mis fallos y mis tropiezos los que han construido una persona firme y feliz. Han sido mis errores y mis malos momentos los que me han hecho aprender a levantarme una y otra vez, y es por su culpa que hoy el destino me sonríe.

“Cada uno recibe lo que se merece, eso es el Karma, dar a las personas según ellas ofrecen”.

Cupin’’’
Charta et Calamo

1 comentario:

  1. Dicen que lo que no te mata te hace más fuerte.
    Al final, a los malos momentos tendremos que agradecerle nuestra madurez.
    Gran entrada :)

    ResponderEliminar