Siempre queremos ser los mejores en algo, da igual el qué. Vivimos en una sociedad en constante movimiento, lo que genera en nosotros
estrés. Éste es sano y necesario hasta cierto punto, si no fuese así la gente
no tendría esas metas que tan lejos nos hacen llegar, que tanto progreso han
traído.
Si nos remontamos al medievo observamos que aquí el estrés
era mucho menor y no solo porque las tareas de ese tiempo lo exigen, que hasta
cierto punto es verdad, el caso es que en estas sociedades operaba un sistema
estamental en el cual a cada persona se la valoraba por su cuna, la persona no
tenía ninguna forma de escalar o descender de estamento. Con la llegada de los
sistemas capitalistas esto cambió radicalmente, ahora las personas deben dar
siempre el 110% pues si no lo hacen no podrán ascender en el sistema o incluso
descenderán en él.
En los sistemas actuales a las personas se las premia por un
trabajo de mayor forma mientras éste sea mejor, el hombre trabajador se
convierte por ello en la persona ideal, una persona que puede hacer todo lo que
se le mande en el menor tiempo posible y con la mejor calidad posible, en
principio nos parecerá lo más justo, las mejores personas y por tanto las que
más felices merecen ser (a las que daremos mayor cantidad de dinero).
En realidad esto sería perfecto si todos fuésemos iguales,
si tuviésemos las mismas aptitudes y cualidades, pero no lo somos, no hay dos
iguales. Entonces, ¿cómo podemos llegar a ser el mejor?, la persona que tiene
verdadero éxito, aquella que es feliz.
Lo primero que hay que aprender es que nuestra vida es un
regalo, no importa de quién o qué, el caso es que estamos aquí y, estamos para
ser felices y hacer felices a todos sin dañar a nadie. Esto es importante, todo
el mundo, al nacer se convierte en algo más, en vida, da igual si es o no como
debería ser, ahora es algo más que materia, es vida y hay que respetarla.
La única solución es creer en nosotros mismos, hacer aquello
que ayer no pudimos. No tenemos que luchar por ser el mejor hay que dar lo
mejor de uno mismo y ya está, dejar de culparse por lo que uno no puede hacer y
comenzar a intentarlo, da igual si a otra persona le resulta difícil, el caso
es que la felicidad, en gran parte depende de nosotros mismos. Las situaciones
externas afectan, por supuesto, si no lo hiciesen habría que plantearse
seriamente muchas cosas, pero el caso es que no podemos dejar que nos afecten
en exceso y utilizar cualquier situación externa como excusa.
" El éxito es la habilidad de ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo"
Winston Churchill
Agni
Charta et Calamo.

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