domingo, 12 de mayo de 2013

Punto de vista



Vivimos siempre el futuro mas que el presente, planificándo todo y preocupados siempre por lo que tenemos que hacer, ¿qué voy a comer?, ¿qué corbata me pongo para lucir mejor en la reunión? Esto es connatural al hombre, como animal que es necesita realizar sus funciones vitales básicas, sobrevivir.

sábado, 11 de mayo de 2013

Inconformismo


Qué hacer cuando nos equivocamos, cuando tiramos por tierra lo que un día elevamos al cielo con ayuda de nuestras manos. Qué decir para que te quedes un día más, para evitar que te vayas y se olvide todo. Por qué pasó, de quién fue la culpa y por qué no queremos arreglar lo que construimos, prefiriendo que otro llegase destrozándolo todo. Abriendo el corazón, liberando los sentimientos, no nos gusta sentirnos abandonados. No tras luchar tanto por un sueño que resultó ser eso y nada más.
Si bien el karma puede ser una ley de vida, también puede interpretarse como algo sencillo y lógico; hoy estás arriba y mañana quizás estés sujetando tu vida que está al borde del precipicio. Es en estos momentos malos es cuando se descubre el verdadero ser de las personas. Optimistas o no todos queremos salir del agujero donde nos hemos metido.

Pero somos fuertes, nos obligamos a serlo por nuestro bien. Mejoramos con las adversidades y aprendemos de ellas. Descubrimos que no merece la pena llorar por lo que se fue, simplemente es algo que nunca te perteneció si decidió irse. Luchamos más que nunca por vernos bien delante de un espejo. Gritamos más alto que nunca para espantar los espíritus del pasado y llegamos más alto que nunca para demostrar que a pesar  de todo lo mal que lo pasamos, somos únicos y podemos mejorar.
Ese es el espíritu inconformista, el que cada uno de nosotros llevamos dentro y que cuando lo necesitamos sale para demostrarnos que el mundo no es tan malo como parece, que se puede mejorar con ganas, talento y trabajo. Si hoy falla algo, quizás mañana silbe el viento en otra dirección, empujando tus velas hacia nuevas orillas, y ver entonces que todo está mejor así.

No rendirse nunca, ese es el objetivo. Vivir de forma que nuestros errores sean nuestra motivación, no nuestras excusas. Mejorar lo que tenemos, mejorarnos a nosotros mismos, ser más fuertes, más rápidos y más ágiles si queremos alcanzar la rama más alta del árbol. Y es que el mundo no lo cambian los  que se conforman con lo que tienen, si no los ambiciosos. Tampoco lo consiguen los que piensan que no merece la pena llorar por lo que perdieron, si no los que salen a buscar algo mejor, los que practican día a día cómo mejorar su sonrisa frente al espejo, los que deciden salir de casa un día a conocer lo que le espera fuera y no regresan porque descubren su camino, los que tomamos cada instante y decidimos hacerlo el mejor de nuestra vida. Ellos son los que cambian el mundo, y el mundo ha hecho que ellos cambien por algún motivo. Sea cual sea, posiblemente ha dolido y les ha costado seguir el camino, pero esos son los que pueden ser llamados inconformistas, los que sonríen a la vida y a la muerte de la misma forma.

“Olvidé del todo mi camino para poder construir el mío propio y hacer que llegase a los lugares más bellos. Los sueños que siempre perseguí llegaban para andarlo conmigo y mi pasado ahora me miraba con envidia mientras le sonreía desde mi idilio. 
Cupin'''