viernes, 1 de febrero de 2013

Ellas


Dicen que hay un mundo detrás de cada mujer que ningún hombre es capaz de comprender y valorar. Quizás sea cierto, pero no por ello deja de impresionarme la asombrosa sencillez con la que logran enamorarnos. Eso hace que me pregunte si realmente están ellas aquí para nosotros, o somos nosotros los que estamos para su capricho.


Distintos mundos encarnados en una misma maravillosa especie. Muchas nos hacen sufrir, otras nos quieren desde el momento en que nacemos y se niegan a soltarnos de la mano. Consiguen que lloremos, que riamos o que sintamos el placer más intenso, ya sea en una noche desgarradora o durante una vida de tiernos abrazos. Son capaces de recordarnos tiempos mejores o de inventar un paraíso completamente nuevo sólo para dos. Todos tenemos nuestras experiencias al lado de alguna de ellas. Historias de lágrimas que empezaron con apasionados besos, otras historias que nacen para acabar en cuestión de horas o cuentos de hadas que nunca terminan. Para el bien de muchos, algunas nunca empiezan y por culpa de otras, muchos hombres tan solo podemos soñar con musas y esperar que algún día todo cambie.

Con rosas, bombones y velas puedes conquistar a más de una y tras una felicidad efímera, darte cuenta de que lo que de verdad querías era escaparte con aquella niña de piel inmaculada que conociste por casualidad, ¿o quizás por culpa del destino? De primeras nunca aprendemos el daño que hacemos, pero sí que nos damos cuenta del recibido. Tratamos de jurar no volver a sufrir así, pero ellas están ahí para que vuelvas a caer. A tu lado siempre estará soledad, ella nunca te abandonará. Acudirá cada noche que la necesites para apoderarse de tus pensamientos y lograr que saques tu parte más humana. Es ella quien nos ayuda siempre a conocernos mejor y a odiarnos por lo que hicimos tiempo atrás. Tratamos de coquetear con ella pensando que nos dará solución a nuestros problemas, pero no es así.

Sin embargo, parece que la mujer adecuada siempre llega cuando menos te lo esperas, y es como si hubiese salido de un diamante. En ese momento dejan de existir las demás, se olvidan todas las angustias pasadas, se secan las lágrimas y cicatrizan las heridas del pasado. Es como si de repente empezase a llover y los dos estuvieseis bajo el mismo paraguas mientras el resto del mundo avanza sin parar, pero no os importa, sois felices en esa burbuja que habéis creado y sólo necesitáis que nunca se rompa.

Por todo esto ya no sé quién está aquí para quién, simplemente prefiero pensar que ambos somos seres casi perfectos que necesitamos el uno del otro para completarnos. Y es que todos los hombres queremos que nos abracen por las mañanas al despertarnos y sentir vuestra cálida mirada, al igual que todas deseáis que os respondan un "buenos días, princesa". 

"Ellas son nuestras madres, nuestras amigas, mujeres y amantes, nuestras novias y amores prohibidos, nuestros sueños cumplidos y sin cumplir, pero sobre todas está ELLA, para cada uno de nosotros, la obra más perfecta del Universo."

Cupin'''

No hay comentarios:

Publicar un comentario